Trump Amenaza con Aniquilar Irán en UN Discurso en la Asamblea General de la ONU con Tintes Electorales

Trump Amenaza con Aniquilar Irán en UN Discurso en la Asamblea General de la ONU con Tintes Electorales
Trump Amenaza con Aniquilar Irán en UN Discurso en la Asamblea General de la ONU con Tintes Electorales
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El Donald Trump que ha hablado este martes ante la ONU es el mismo del año pasado, pero con grandes diferencias. El presidente de Estados Unidos irrumpió en la Asamblea General de septiembre de 2025 con un discurso de rabia y fuego en el que cargó contra las instituciones multilaterales e incluso acusó a Naciones Unidas de sabotaje por los problemas técnicos con unas escaleras mecánicas y el teleprompter. El de este año, en cambio, lleva sobre sus hombros la responsabilidad de una guerra en Irán de la que no sabe cómo salir y unas elecciones en tan solo seis semanas que no pintan bien para los republicanos. Por eso, el Trump de 2026 ha pronunciado un discurso más corto —no ha llegado a la media hora, frente a los 57 minutos del año pasado—, que ha sonado más a mitin electoral según el cual los estadounidenses viven en el mejor de los mundos posibles y de defensa de su muy polémica decisión de embarcar al país en una guerra sin fin en Oriente Próximo de las que tanto criticó.

Atacar Irán era, según Trump, una decisión a la que estaba obligado para mantener la paz mundial. “Mientras otros han hablado, yo he actuado. Mientras otros han hablado de paz, yo la he hecho realidad. Mientras otros han ignorado las amenazas, yo las he enfrentado. Mientras otros han hablado de valentía, Estados Unidos la ha demostrado”, ha dicho.

El reto al que se enfrenta ahora es mayúsculo: o bien “aniquilar” a la República Islámica o llegar a un acuerdo. “¿Les mando al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza o generaciones futuras?”, se ha preguntado, para a continuación pintar un paisaje más tranquilizador: “Creo que lograremos un pacto después de las elecciones”.

El problema de ese plazo es que suena a algo oído ya. Porque Trump y su Administración primero dijeron que la guerra duraría unos días, luego unas semanas y más tarde unos pocos meses. El conflicto está a punto de cumplir su séptimo mes y no hay ningún dato en el horizonte que anuncie un final inmediato: más bien al contrario, la reciente intervención de los hutíes de Yemen apunta a una intensificación de la guerra.

El golpe al orden internacional más duro de su discurso lo ha encajado el Tribunal Penal Internacional, un organismo en el punto de mira de la Administración republicana desde hace tiempo pese a que Estados Unidos no pertenezca él. Trump ha pedido a los países miembros de este tribunal con sede en La Haya, responsable de juzgar crímenes contra la humanidad y genocidio, que lo abandonen “inmediatamente”. Esta declaración se produce en medio de varias informaciones que apuntan a que Washington prepara sanciones contra el TPI con el objetivo de una asfixia financiera que haga imposible su funcionamiento.

Respecto a América Latina, esta Asamblea General ha servido para mostrar la cara y la cruz de estos nuevos tiempos. La Venezuela postmaduro que dirige Delcy Rodríguez, con la que Trump tiene previsto verse este mismo martes, es ahora el ejemplo a seguir. El presidente ha sacado pecho por el acuerdo anunciado en septiembre para que Washington se haga con el 20% de las reservas petroleras del país sudamericano. “Si sumamos a Estados Unidos y a Venezuela, tenemos más del 60% del petróleo del mundo. Así que es, tal vez, el mayor acuerdo. Fue una guerra, pero es, quizás, el mayor acuerdo jamás realizado. Al vencedor le corresponde el botín”, ha dicho en un recinto que está a tan solo 20 minutos en coche de la cárcel de Brooklyn donde lleva todo este año encerrado Nicolás Maduro, el presidente que se empeñó en enfrentarse a la potencia estadounidense.

El contraejemplo es Cuba, país al que Trump ha amenazado de forma muy clara, al insistir en que su Administración busca “un cambio fundamental” en el régimen. “Es un Estado absolutamente fallido. Está fracasando como nunca antes y acabará cayendo”, ha continuado. Mientras Trump hablaba, venezolanos exiliados en Nueva York protestaban contra la visita de Delcy Rodríguez en una plaza cercana a la ONU. Miguel Martínez, un comunicador venezolano de 34 años, levantaba un cartel con la imagen de Rodríguez custodiada por dos agentes de la DEA. “Esto es una representación de cómo los venezolanos queremos que sea el futuro. Ella es la nueva cara de este régimen, la representación de la dictadura de Venezuela durante tantos años”.

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