El senador Tom Cotton, un conservador republicano de Arkansas, está a dos mañanas de despertarse con una cabeza de caballo en la cama. Su problema: no apoyar una propuesta legislativa para eliminar el cambio de hora en verano e invierno, al considerar que muchos de los agricultores y ciudadanos de su estado tendrían demasiadas horas de oscuridad por la mañana en invierno. Su enemigo: el presidente de Estados Unidos. El chantaje: su teléfono móvil.
Desde que llegó al poder, ya hace 10 años, Donald Trump ha dejado claro que la lealtad al líder, absoluta y sin matices, es imprescindible para seguir en política. En los últimos meses, senadores o congresistas que osaron criticarle, discrepar, no votar todo lo que proponía o simplemente no eran lo suficientemente entusiasta en la devoción han sido barridos en procesos de primarias instigados por Trump y el movimiento MAGA. Bill Cassidy (Luisiana), John Cornyn (Texas) o Thomas Massie y Marjorie Taylor Green son los ejemplos más claros en las dos cámaras. Les atacó, insultó, humilló y aprovechó cada tuit, cada entrevista, cada mitin para cargar contra ellos. Hasta que lo dejaron o fueron derrotados.
Este sábado, sin embargo, Trump ha ido un paso más allá, al publicar el teléfono móvil de Cotton, un senador de su propio partido, instando a sus millones de seguidores a que llamaran para hacerle saber lo importante que es para él, y para el mundo del golf, que cambie su voto.
"Un mensaje para todos en Arkansas: Tom Cotton, un amigo mío, está bloqueando un proyecto de ley muy importante. Se llama Ley de Protección de la Luz Solar o Ley para No Cambiar la Hora Dos Veces al Año. Por alguna razón, Tom está deteniendo el proyecto de ley y, en el Senado, es muy fácil hacerlo ahora, ¡solo se necesita un voto! Debería aprobarse por abrumadora mayoría, de forma bipartidista. Así que, todos en Arkansas, un estado que amo y que gané tres veces, la última por 34 puntos, díganle a Tom: ¡HAZLO!", ha escrito. "Casi todos quieren que se apruebe la Ley de Protección de la Luz Solar, excepto Tom Cotton. A la gran gente de Arkansas, por favor, háganle saber a su senador que sería una gran victoria bipartidista para el Senado de los Estados Unidos y para Estados Unidos mismo. Llamen a Tom a su celular y háganselo saber", ha añadido haciendo público el número de su amigo.
El teléfono sale desconectado y desvía los mensajes, y el equipo de Cotton no se ha pronunciado sobre el mensaje y el teléfono, pero varios periodistas estadounidenses, que tienen al senador como invitado habitual a sus tertulias, han indicado que es su móvil personal. O lo era. En todo caso, incluso si no lo hubiera sido cambiaba poco porque la amenaza, el chantaje, es más que evidente. Quien se mueva no sólo no saldrá en la foto, sino que cualquier cosa es posible.
La táctica es inadmisible en política, pero no es la primera vez que Trump la usa. En 2015 hizo lo mismo con el móvil del senador Lindsey Graham, entonces uno de sus rivales en las primarias para ser presidente. Graham (fallecido hace unas semanas), irónicamente, acabaría siendo uno de los principales aliados de Trump en este segundo mandato, y uno de los más agresivos con los compañeros de filas que no se plegaban completamente: "Es el partido de Donald Trump", les dijo cuando perdieron esas primarias mencionadas este año. En su funeral, el hoy presidente recordó aquello y admitió que hizo mal.
Lo más llamativo son los motivos que alega en su mensaje en su red social para querer la ley a toda costa. Primero menciona algo decisivo de cara a las elecciones de noviembre, en la que los demócratas tienen hasta un 70% de posibilidades de recuperar el control de la Cámara Alta, según algunos modelos recientes: que basta con que uno o dos senadores de su partido se desmarquen para perder votaciones.
Pero después, no habla de posibles beneficios o ahorros económicos, de cuestiones energéticas, sino de preferencias personales y de sus aficiones. "Todos lo agradeceremos. Nadie quiere perder su valioso tiempo corriendo de un lado a otro, atrasando los relojes dos veces al año, ¡y tener sol por la tarde es mejor que temprano por la mañana! El PGA TOUR, por ejemplo, necesita más luz diurna por la tarde para terminar sus torneos", ha dicho sobre el circuito profesional de golf, uno de sus deportes favoritos. "De igual manera, los golfistas, tenistas, cazadores y, quizás lo más importante, los agricultores que quieren más luz diurna para jugar o trabajar", ha añadido adjuntando una carta del directivo ejecutivo de la PGA, partidario del cambio.